{"id":4142,"date":"2016-08-04T19:07:34","date_gmt":"2016-08-04T19:07:34","guid":{"rendered":"http:\/\/gallerabernal.es\/?p=4142"},"modified":"2016-08-06T15:51:48","modified_gmt":"2016-08-06T15:51:48","slug":"el-muelle-el-muelle-y-el-lamito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gallerabernal.es\/?p=4142","title":{"rendered":"El Muelle | El muelle y El Lamito"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>MICR\u00d3FONO ABIERTO POR JUAN JOS\u00c9 GONZ\u00c1LEZ &#8211; COMPONENTE DE LA REVISTA LITERARIA VOLADAS PARA IMPRESIONES LITERARIAS: EL MUELLE<br \/>\n<\/strong><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-4099\" src=\"http:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/IMG_4836-1024x753.jpg\" alt=\"IMG_4836\" width=\"950\" height=\"699\" srcset=\"https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/IMG_4836-1024x753.jpg 1024w, https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/IMG_4836-300x221.jpg 300w, https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/IMG_4836-768x565.jpg 768w, https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/IMG_4836-950x698.jpg 950w\" sizes=\"auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">EL MUELLE<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al alba la luna invisible reclama al poniente para que haga bostezar a la tempestad. A lo lejos el horizonte infinito se va cubriendo de rayos, estrell\u00e1ndose en el v\u00f3rtice de la tormenta. Anuncian la llegada un ser de otra estirpe, una bestia. Lo acompa\u00f1a una frontera formada por los gritos de los espectros y una hueste de fogonazos. Un velo que lo cubre todo en un avance inexorable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La marejada sitia el muelle que se muestra altivo y de forma paternal resguarda en su d\u00e1rsena a todos sus hijos. Fuera, las olas se agitan impetuosas e intentan desmontar la escollera en un continuo ca\u00f1oneo, un sonido de timbal que retumba al comp\u00e1s y amenaza con pasar. Las piedras valientes, enfrentan la furia y disputan las vidas de los hombres. Ante tanta gallard\u00eda la mar se vuelve furiosa, loca, imparable. Los bloques forman un ej\u00e9rcito que interponen sus entra\u00f1as de acero y hormig\u00f3n en la refriega. De forma pretenciosa las olas buscan un resquicio para desmembrar la columna, martille\u00e1ndola cadenciosa en un ir y venir de piola. El dolor producido por los envites hace llorar al malec\u00f3n que se desangra en diminutos trozos de arenisca que se desgajan de la argamasa. El viento celoso remueve el atl\u00e1ntico, le susurra, le grita que salte y que mire m\u00e1s all\u00e1 lo que guarda el muro con tanta perseverancia. La mar se compra un traje de chocolate y se maquilla morena salvaje, una amante impenetrable que danza incansable. Su insistencia es impertinente, aburre al rompeolas, desgana a los erizos, desnuda a los pulpos y saca las algas a bailar, incluso inquieta a los cangrejillos que se atan a las rocas para no ser alborotados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el pueblo los m\u00e1stiles hinchan sus vel\u00e1menes. El ambiente se llena de espectros que vagan ululantes rezando jaculatorias y aterrorizando a los vecinos que atrancan portones y ventanas. El velo del tornado se convierte en una bruma que envuelve a Rota dejando un rastro de sal. Esta se adhiere a todo con una humedad pegajosa que desmiente las conciencias y roe las rejas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la d\u00e1rsena el trabajo se hace mon\u00f3tono, los hombres atan las barcas al pantal\u00e1n. Algunos charlan con las gaviotas que atentas no pierden \u00e1pice de la conversaci\u00f3n. Otros arropan sus redes con mantas, las acurrucan para que no se constipen y apilan monta\u00f1as de laberintos sin fin. Para no aburrirse se dedican a tejer prendas de fino hilo que tienden sobre las rejas del muelle. En el amarradero los botecillos enajenados se besan con el pantal\u00e1n y las barcazas se calzan neum\u00e1ticos, al\u00e9rgicas al hormig\u00f3n.<br \/>\nLas palmeras del Chorrillo se acuestan doblegadas de tanto despelote. Revolucionada, la arena rebusca en los rizos de las mujeres, se mete en sus pechos y se duermen en sus dobladillos.<br \/>\nAlgunos barqueros se asoman al espig\u00f3n para adivinar el fin del temporal, pero el viento los detiene con su fuerza de cicl\u00f3n. Uno de ellos se arranca gaviota para despegar y volar sobre el muelle. Cruz\u00f3 la mar revuelta y veloz lleg\u00f3 al Picobarro. All\u00ed fue cogiendo altura, jugando con el viento sobre la playa del Chorrillo y cansado, surc\u00f3 la muralla para contemplar desde el cielo la Iglesia de la O. Loco de tanto alucine aterriz\u00f3 en la calle Grabina<br \/>\nA medida que los d\u00edas van pasando la espera se hace insoportable. Algunos hombres se lanzan ociosos al desorden del vino hasta que les revienta la conciencia. A las marineras se les aflojan las piernas, indisponi\u00e9ndolas ante la insistente presi\u00f3n ambiental de tanto hombre inactivo y, agotadas en un sue\u00f1o, van contando los d\u00edas orando a cristos y<br \/>\nv\u00edrgenes para que calmen al demonio. Una noche la bestia se apaga sin decir nada, desaparece agotada de tantas brega.<br \/>\nEl muelle triunfador se siente gigante, duerme a la bestia entre sus brazos y por fin puede liberar a sus hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">EL LAMITO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este es un texto sat\u00edrico sobre un personaje que anda por el muelle conocido de todos los marineros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si preguntas te dir\u00e1n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Lamito un viejo de pocas carnes y menos luces. Fue andando retorci\u00f3 para asomarse a la esquina del embarcadero y predecir el fin del temporal. El espig\u00f3n f\u00e1lico deten\u00eda las envestidas de las olas que se sub\u00edan sobre las farolas. El viento fuerte soplaba arremolin\u00e1ndose por el rompeolas. Y una racha con muy malas entra\u00f1as se lo llev\u00f3 rodando por el aire como a un peri\u00f3dico arrugado, pegando gritos por el desatino de tanta guasa. Como un toro encabritado el aire lo fue embistiendo sin dejarlo caer, pase\u00e1ndolo de aqu\u00ed para all\u00e1. Lo arrastro por todo el muelle. Mientras las gaviotas se las echaba encima intentando le sacar las cuatro muelas que ense\u00f1aba del susto.<br \/>\nSin asidero volaba sobre los veleros, descoyunt\u00e1ndose por el aire se intentaba agarrar a alg\u00fan carajo que ten\u00edan recogido todo el velamen. La ventolera se lo llev\u00f3 hasta el Picobarro para pasearlo con los ni\u00f1os de las cometas. Estos lo miraban ech\u00e1ndose las manos a la cabeza, pensando en el testarazo. La Antonia lo conoci\u00f3 al lejos, sabia en el lio que se hab\u00eda metido. Al pasar por la muralla se subi\u00f3 a la azotea para gritarle que ya estaba harta de \u00e9l. Se fue en busca de la sobrina para que mirara lo que le pasaba al t\u00edo, que ella ya estaba cansada. El temporal lo levant\u00f3 en peso sobre la Iglesia de la O para tirarlo desde lo alto hacia la calle Gravina. Lo revole\u00f3 sobre los adoquines debajo del faro llen\u00e1ndolo de polvo ante el espanto de los turistas del Duque de N\u00e1jera. Se qued\u00f3 un rato en el suelo haci\u00e9ndose el muerto hasta que se levant\u00f3 ileso, maldiciendo el ventarr\u00f3n. Se re\u00eda nervioso como uno de los hermanos calatravas y atus\u00e1ndose el flequillo descolocado del meneo. Se apret\u00f3 la correa que no le sujetaban los pantalones que se le hab\u00edan desbarajustado un poco, se coloc\u00f3 la camisa y empez\u00f3 a andar perdi\u00f3. Se busc\u00f3 el tabaco en los calcetines, y se acord\u00f3 que ya no fumaba, hacia una semana que se hab\u00eda quitado del tabaco. Y se meti\u00f3 en el bar de la freidur\u00eda a pedir una cerveza fresquita.<\/p>\n<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4142-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"http:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/El-Muelle-Javier.mp3?_=1\" \/><a href=\"http:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/El-Muelle-Javier.mp3\">http:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/El-Muelle-Javier.mp3<\/a><\/audio>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-3887\" src=\"http:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/2-EL-MUELLE-IMPRESIONES-LITERARIAS-1024x413.jpg\" alt=\"2-EL MUELLE - IMPRESIONES LITERARIAS\" width=\"950\" height=\"383\" srcset=\"https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/2-EL-MUELLE-IMPRESIONES-LITERARIAS-1024x413.jpg 1024w, https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/2-EL-MUELLE-IMPRESIONES-LITERARIAS-300x121.jpg 300w, https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/2-EL-MUELLE-IMPRESIONES-LITERARIAS-768x310.jpg 768w, https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/2-EL-MUELLE-IMPRESIONES-LITERARIAS-950x383.jpg 950w\" sizes=\"auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MICR\u00d3FONO ABIERTO POR JUAN JOS\u00c9 GONZ\u00c1LEZ &#8211; COMPONENTE DE LA REVISTA LITERARIA VOLADAS PARA IMPRESIONES LITERARIAS: EL MUELLE EL MUELLE Al alba la luna invisible reclama al poniente para que haga bostezar a la tempestad. 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