{"id":4179,"date":"2016-08-06T15:12:20","date_gmt":"2016-08-06T15:12:20","guid":{"rendered":"http:\/\/gallerabernal.es\/?p=4179"},"modified":"2017-07-21T09:42:32","modified_gmt":"2017-07-21T09:42:32","slug":"el-muelle-historias-de-vida-y-muelle-sabor-amargo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gallerabernal.es\/?p=4179","title":{"rendered":"Historias de vida y muelle | Sabor amargo"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>MERCEDES M\u00c1RQUEZ BERNAL | HISTORIAS DE VIDA Y MUELLE<\/strong><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-4097 size-large\" src=\"http:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/IMG_4831-1024x753.jpg\" alt=\"IMG_4831\" width=\"950\" height=\"699\" srcset=\"https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/IMG_4831-1024x753.jpg 1024w, https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/IMG_4831-300x221.jpg 300w, https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/IMG_4831-768x565.jpg 768w, https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/IMG_4831-950x699.jpg 950w\" sizes=\"auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>I &#8211; La proyecci\u00f3n<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hubo un tiempo donde el muelle era el paseo mar\u00edtimo del pueblo, su espig\u00f3n delimitaba el puerto pesquero frente al mar abierto. Uno pod\u00eda caminar entre redes, sec\u00e1ndose al sol con el resto de escamas y algas a\u00fan pegadas a sus hilos, entre pescadores que trajinaban con los distintos aparejos de trabajo y mujeres remendando en aquel entramado de hebras, los desperfectos ocasionados por la tripulaci\u00f3n cuando sali\u00f3 a faenar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sub\u00edamos al pretil del muro de separaci\u00f3n y ote\u00e1bamos el horizonte como el que sue\u00f1a con embarcarse en una aventura hacia otros mundos desconocidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces, pase\u00e1bamos de noche, donde la oscuridad se un\u00eda a la negritud del oc\u00e9ano. Apenas t\u00edmidas bombillas alternas alumbraban el camino y el cielo era un techo negruzco salpicado de constelaciones. La osad\u00eda de la juventud no tem\u00eda ratas y cucarachas, que recorr\u00edan aquellos dominios h\u00famedos, y nos tend\u00edamos en el suelo, mirando a las estrellas sintiendo la opresi\u00f3n de todo ese espacio lejano que, sin embargo, parec\u00eda estar al alcance de nuestra mano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mar era un manto oscuro, tenebroso, incierto, s\u00f3lo las luces de embarcaciones peque\u00f1as que pescaban en alta mar salpicaban la lejan\u00eda. Alguna vez, un transatl\u00e1ntico cruzaba el horizonte como si una isla hubiese emergido de las aguas y estuvieran de verbena, celebr\u00e1ndolo. Los barcos, la mayor\u00eda con nombres de mujeres, amarrados en el muelle, descansaban de la pesca del d\u00eda permaneciendo a la espera, meci\u00e9ndose en las tranquilas aguas del embarcadero. Al fondo, hacia el pueblo, el contorno de la orilla de la playa se delimitaba por el conjunto de casas, formando una nube de claridad que dibujaba una bella silueta al reflejarse el alumbrado en sus paredes blancas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gigante extranjero marc\u00f3 su territorio al otro lado de la peque\u00f1a bah\u00eda, sus monstruos marinos de hierro levantaron olas, usurpando el espacio ajeno, amenazantes trazaron distancia, evidenciando diferencias, no llevaban redes sino armas y, en sus profundidades, las mitol\u00f3gicas sirenas fueron mancilladas por potentes vergas de acero que, clandestinas, profanaban la inocencia de sus aguas, corrompi\u00e9ndolas, creando muerte, sembrando veneno, contaminando silenciosamente su fauna virgen, a escondidas, con enga\u00f1os, como se hacen los negocios sucios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una ingenuidad conservada se recreaba a\u00fan en el buc\u00f3lico entorno, las blancas gaviotas dibujaban par\u00e9ntesis en un cielo azul con nubes esponjosas, como paisaje de un hermoso cuadro. Los gatos, perezosos durante el d\u00eda, reposaban sobre los adoquines que proteg\u00edan el muro del abrazo fuerte y constante del envite del mar, y una dulce melod\u00eda acompa\u00f1aba el mecido de las olas, como una nana relajante y enso\u00f1adora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El progreso imparable desdibuj\u00f3 los planos de anta\u00f1o y dise\u00f1\u00f3 un nuevo contexto donde crear un puerto mar\u00edtimo, t\u00edtulo grandilocuente del tradicional puerto pesquero, digno atributo que da importancia a una l\u00ednea de costa en auge tur\u00edstico. El muelle dej\u00f3 de ser un lugar por donde transitar con la costumbre de los tiempos juveniles. Cerraron el paso de ciertas zonas, distribuyeron las embarcaciones en aparcamientos acu\u00e1ticos, disput\u00e1ndose gallard\u00eda y elegancia, mientras, discriminados, los viejos barcos de pesca perd\u00edan sus colores, se borraban sus nombres, como mujeres abandonadas que, creyendo perder su encanto, se olvidaron de su hermosura y cuidado. Ahogado el brillo de sus miradas en aquel exilio y desvanecido qued\u00f3 el rubor en sus mejillas enamoradas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No sale la Lola a faenar, ni la <em>Mar\u00eda del Carmen<\/em> luce ya sus galas, qued\u00f3 sujeta al ancla <em>Mi ni\u00f1a bonita<\/em>. Si no fuera por la belleza musical que ameniza un conjunto de m\u00e1stiles contra los que chocan las finas cadenas, tintineando como campanas de un templo sacr\u00edlego, m\u00e1s que una bella estampa, parecer\u00eda un campo de exterminio, donde los cuerpos de los desterrados, se consumen, quedando esquel\u00e9ticos, resignados frente a la superioridad de aquellos que no necesitan salir a pescar para llevar a la mesa las delicias del mar, capturadas con las mallas de sus tarjetas Visa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay clases y, donde se ponga un Puerto Ban\u00fas o suced\u00e1neo, que se quite el r\u00fastico y decadente puerto pesquero. Su muelle deteriorado por el azote del mar, los pescadores echando, en rutina ancestral, sus redes, gastadas, con remiendos por el uso, alcanzando la lontananza para llenarlas de peces. Pero el oc\u00e9ano ya no es tan azul, la madre mar envejece, el rey Neptuno abdic\u00f3 en su hijo, un pr\u00edncipe m\u00e1s bien rana de agua dulce, instruido en otras normas convencionales, emulando una tradici\u00f3n maquillada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mar ha perdido su feminidad y su funci\u00f3n procreadora y un gal\u00e1n adornado y melindroso, un dandy que le gusta de deportes acu\u00e1ticos, de competiciones de vela, de yates de lujo, de ba\u00f1istas de calidad que no respetan nada, de depredadores insaciables, ha tomado sus confines, marineros de pieles bronceadas, no quemadas a la sal y al sol. La peque\u00f1a flota replegada en su peque\u00f1o y deteriorado mundo, tiene horario de oficina, y ficha al salir y entrar, una b\u00e1sica carta de men\u00fa y un patr\u00f3n de medida universal, su noventa, sesenta, noventa, particular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El voy a echarme a la mar ha sido sustituido por una jerga exclusiva, el nuevo lobo de la estepa acu\u00e1tica no lucha contra las olas sino que las domina o las pilla. Qued\u00f3 anclada en la memoria la peque\u00f1a bah\u00eda que inundaba los pulmones con la brisa de un aire con olor a salitre, de seba sec\u00e1ndose al sol, de barcos que sal\u00edan al atardecer en aquellas tardes de verano y arribaban en la misma orilla de la playa, tirando de sus redes hacia la arena, cargadas de peces plateados, saltando en una espesura brillante, con desesperado empe\u00f1o por salvar aquel obst\u00e1culo, liberarse de aquella c\u00e1rcel y regresar a sus profundidades, libres de nuevo ,aunque por poco tiempo, pues entre las cuencas de las manos de los ni\u00f1os, como diminutas peceras, otra vez, quedaban prisioneros, nerviosos por la emoci\u00f3n, sintiendo sus cuerpos resbaladizos queriendo escapar. Nunca antes sus ojos inexpertos gozaron, profanos ante la inmensidad desconocida, de la cercan\u00eda del mar, retenida por unos segundos en el universo fr\u00e1gil de sus dedos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s all\u00e1 del faro, otro cosmos desconocido, infinito e inaccesible, que alimentaba a los hombres y tambi\u00e9n se alimentaba de ellos, el mundo mitol\u00f3gico, la Atl\u00e1ntida sumergida, el pi\u00e9lago de los secretos, la aventura de nuestros deseos, el horizonte donde dibuj\u00e1bamos nuestros sue\u00f1os, es ahora el reflejo de un sol de postal, un batiburrillo de apariencia marinera y una caricatura de un ayer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El muelle de mi pasado, relegado a la nostalgia, es el \u00fanico recuerdo que de \u00e9l quiero guardar, qued\u00f3 entre los escombros con los que se reh\u00edzo de nuevo. Una imagen distinta lo viste, quiz\u00e1s m\u00e1s glamorosa y modernizada, sin embargo, sigue sin ocultar la verg\u00fcenza que tiene enfrente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>II &#8211; El infortunio<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como un oasis sumergido en un tr\u00e1fico particular de un universo primitivo, los hombres rudos, oscuros de piel y tatuajes, que luchan contra la naturaleza, cada d\u00eda buscan el sustento. Sus barcos, con ra\u00edces de hierro, se fijan al suelo de las aguas del embarcadero, agitados como ramas por el suave balanceo de las olas. Alineados, hacen formaci\u00f3n frente a su rey, fr\u00e1giles soldados que se enfrentan al campo de batalla, ese extenso oc\u00e9ano de aguas peligrosas, d\u00f3ciles, a veces generosas, celosas de sus territorios siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mujeres a la espera continua de sus hombres o de qu\u00e9 comer, la incertidumbre perpetua agarrada en habitaciones h\u00famedas, donde permanece, rebelde al jab\u00f3n, el olor profundo de mar incrustado en las paredes de cal descascarilladas, en las escamas pegadas al fondo de sus ollas y en el cesto de la ropa sucia, donde se abandonan, como esqueletos, los monos de trabajo, antes de volver a la mar, infierno y cielo. Genuinas Pen\u00e9lopes, la fiel esposa que tiene que compartir el amor de su hombre con una amante exigente, hermosa, sensual, diosa subyugante que lo vuelve loco, entregado inconsciente. Lo encuentra abstra\u00eddo los d\u00edas que pasa en tierra, dese\u00e1ndola y ella lo sabe, sabe que su cuerpo no es capaz de complacerlo, de traerlo a este mundo, el suyo, el de los seres de este desierto, porque \u00e9l anda como perdido en esa especie de locura, en el volante de su espuma, en el salitre de su piel, en el beso salado de su brisa, en el color de su pelo ondulado y el horizonte sinuoso de su figura que lo aturde, lo atrae, lo confunde, hechizado por su belleza. Lo absorbe esa ramera, pero ella sabe esperarle, tiene sus puertas abiertas. Y en las noches de luna llena, cuando \u00e9l sale a su encuentro, ella los oye gozar, escucha en la lejan\u00eda el aliento entrecortado, los suspiros intensos, las palabras de amor que se dicen, el grito profundo, desbocado, exultante de su pasi\u00f3n. Entonces, ella llora en la oscuridad de su dormitorio, en la cama solitaria donde permanece a\u00fan el olor que esa p\u00e9rfida dej\u00f3 en el cuerpo de su esposo, que super\u00f3 hasta su ausencia, relegada a una entrega mediocre, imperfecta, fugaz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El llanto de los ni\u00f1os llena sus soledades y coge la botella que \u00e9l dej\u00f3 en la despensa y escupe en el fregadero su sabor \u00e1spero, pero repite porque esa boca de cristal y ese l\u00edquido infame le recuerdan sus besos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al amanecer suenan las campanas, oye gritos de mujeres asomadas a las ventanas con las prendas de la noche a\u00fan puestas, alguna en la oscuridad que, poco a poco, se desvanece, corre por la acera ajust\u00e1ndose el chal que la cubre, va en direcci\u00f3n al muelle. Es la Juana, dice alguien, \u00bfd\u00f3nde vas?, \u00bfqu\u00e9 ha ocurrido? Juana va como loca, ni contesta ni oye, tiene el hijo en esas aguas tenebrosas. Lo present\u00eda, estuvo toda la noche inquieta, ese viento no amaina, se recrudece. Va rezando en sus adentros, no responde, no oye, un pensamiento aprisiona su cuerpo, el hijo se ech\u00f3 a la mar y no ha vuelto. Juana, \u00bfqu\u00e9 pasa, ni\u00f1a?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes que la luz descubra los rostros angustiados, el miedo en los ojos, el rictus de dolor en el gesto, antes que el d\u00eda anuncie la dura verdad, todas corren al muelle. El patr\u00f3n alza la voz, callad mujeres, dejad los sollozos para el momento, que a\u00fan no hay cuerpo yaciente. Esperemos que comandancia avise por radio, dice, intentando parecer sereno. Callad, mujeres, ahora hay que demostrar de que est\u00e1is hechas, que sois dignas mujeres de estos hombres. La Juana no levanta la cara de su rosario, y el resto gime o calla, reza o se desgarra en silencio. Los ni\u00f1os hoy no ir\u00e1n al colegio, la comida no se pondr\u00e1 a la mesa, las casas quedar\u00e1n hu\u00e9rfanas. Sin embargo, puede que haya visita de la dama negra rondando las calles buscando su puerta y no hay llave que la cierre. Si la reina as\u00ed lo quiere, si esa mala mujer concede su gracia tal vez devuelva el cuerpo a qui\u00e9n le<br \/>\npertenece porque a veces es la m\u00e1s cruel y posesiva, celosa lo quiere s\u00f3lo para ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la una de la tarde se confirma la noticia, el patr\u00f3n est\u00e1 serio, no habla, traga saliva, ya tiene datos en sus papeles y los nombres en la lista de los debes y haberes. Ahora viene<br \/>\nlo peor y lo sabe, el silencio denso, paralizado el tiempo, el miedo contenido, la esperanza alej\u00e1ndose a\u00fan intenta asirse a la yema de los dedos. Nadie quiere decir nada, temen que diga y que calle, recogen la \u00faltima reserva de fuerzas y, con el coraz\u00f3n en la boca, el cuerpo entero todo o\u00eddos y la mirada buscando desesperada hacia el cielo, con la fe amenazada, los nombres se clavan como pu\u00f1ales, retorci\u00e9ndose en sus vientres de mujer, son las tocadas por la mala fortuna. Las dem\u00e1s acompa\u00f1an a las tres perdedoras, m\u00e1s solas que nunca quedan a pesar de la compa\u00f1\u00eda, de la condolencia de todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy no calentar\u00e1 ni alumbrar\u00e1 el sol, la noche se hizo en sus almas. Hasta los ni\u00f1os dejan sus juegos, lloran aunque hoy no sean los afectados. Lloran por el amigo, por ver a las mujeres llorando y un grito desolador se prolonga por las calles, \u00a1ay, mi hijo! \u00a1Ay, mi ni\u00f1o! \u00a1Ay, mi ser de mis entra\u00f1as, te ha llevado esa mala p\u00e9cora, mala madre que quita el hijo a otra! \u00a1Ay, mi ni\u00f1o! \u00a1Ay, mi bien! Las mujeres de negro, aquellas que ya vivieron ese d\u00eda amargo, las rodean, comparten su calvario. El c\u00edrculo se hace m\u00e1s grande, va creciendo, el dolor es uno y los d\u00edas venideros marcar\u00e1n la diferencia entre \u00e9stas y aqu\u00e9llas. Las que hoy dormir\u00e1n acompa\u00f1adas, sentir\u00e1n m\u00e1s fuerte que nunca el calor y la cercan\u00eda de su hombre. La madre abrazar\u00e1 agradecida, con desesperaci\u00f3n casi, como si fuera un crio, el cuerpo hecho de ese hijo, que agasaja con sumo cuidado, que mima, ofreci\u00e9ndole los mejores manjares. Porque hoy es como si el hijo hubiese nacido, como si se fuese la primera entrega de ese cuerpo de amante. La vida hoy les ha concedido este regalo, ma\u00f1ana, siempre el ma\u00f1ana, todo puede suceder, pero, a pesar del sufrimiento ajeno, hoy, hay que celebrarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #ff0000;\">III &#8211; El desamparo<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su mirada se pierde hacia la lejan\u00eda, en aquellos territorios por donde combati\u00f3 entre monstruos l\u00edquidos de alas negras, un cielo amigo y enemigo siempre enga\u00f1oso, porque uno nunca aprende del todo sus se\u00f1ales equ\u00edvocas, recogiendo la cosecha de aquella tierra f\u00e9rtil, Eva en un para\u00edso de un Ad\u00e1n de espinas y escamas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tel\u00f3n del cielo nocturno se abre y un t\u00edmido sol asoma entre bastidores. Entonces, unos entran en escena mientras otros salen, actores de un p\u00fablico distinto pero siempre exigente. Esperan bocas abiertas por el llanto de un hambre insaciable que necesita, d\u00eda a d\u00eda, del duro trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Suda el hombre cubierto de agua salada como el campesino bajo el t\u00f3rrido sol sobre la tierra seca. Le cala la humedad hasta los huesos, pero no hay tiempo para pensar, la acci\u00f3n se impone con el empuje de lo inevitable. No hay goce, ni poes\u00eda en coraz\u00f3n hecho a sobresaltos, s\u00f3lo dureza en manos encallecidas, de piel oscura y cuarteada, inquisitiva mirada dirigida hacia un horizonte amenazador, un viento que surge de improviso de entre una estancia oculta, una cuarta dimensi\u00f3n que desbarata todo empe\u00f1o, toda esperanza, arrastrando, a veces, vidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, n\u00e1ufrago en la isla del recuerdo, piensa, sue\u00f1a e inventa aventuras, mira al \u00e1ngel rebelde, la mansedumbre que custodia una paz ficticia. No hay ternura en este paisaje m\u00e1s que en la mirada de aquella ni\u00f1a, en el beso que te acoge tras la lucha, el acomodo entre s\u00e1banas limpias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pasado del hombre surgi\u00f3 de sus aguas, dio alimento y destruy\u00f3 vidas. Ellas te advierten de qui\u00e9n manda, qui\u00e9n domina en este espacio inh\u00f3spito donde nos hallamos perdidos, en un mapa siempre cambiante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No le preguntes nada, olvidaste su lenguaje, por eso te niegas a escuchar sus lamentos desde esta orilla. Ser\u00e1s testigo callado de su desastre, que las se\u00f1ales anuncian. Una coqueta espuma de olas, embaucadora, adorna una bomba de relojer\u00eda. Abandonado, como coche en el desguace, se llenar\u00e1n de ratas sus territorios y devorar\u00e1n nuestras entra\u00f1as, alg\u00fan d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>IV &#8211; Melodrama en mar mayor<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Duro asfalto de dientes rotos<\/p>\n<p>que apuntalan tu cuerpo lleno de heridas<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Canciones eternas de pasi\u00f3n, aventura y muerte<\/p>\n<p>insomnios de melod\u00edas a\u00f1oradas<\/p>\n<p>rugir de fieras salvajes<\/p>\n<p>y una fauna rom\u00e1ntica<\/p>\n<p>vestida de encaje<\/p>\n<p>que roza tus aguas saladas<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Blancos y azules intensos<\/p>\n<p>y un sem\u00e1foro de luz roja, verde y \u00e1mbar<\/p>\n<p>cierra y abre el paso<\/p>\n<p>a caminantes que levitan sobre las olas<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un cielo duro y un suelo blando se intercalan<\/p>\n<p>como ojos y boca que a destiempo sonr\u00eden y amenazan<\/p>\n<p>Noches nost\u00e1lgicas de luna llena<\/p>\n<p>sobre aguas plateadas<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un sol de n\u00e1cares y amapolas acu\u00e1ticas<\/p>\n<p>siembra su prado de cristal<\/p>\n<p>mientras aves de madera descansan<\/p>\n<p>balance\u00e1ndose sobre la marea en calma<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Rey ben\u00e9volo que vuelca oro sobre las olas<\/p>\n<p>el amanecer sorprende a los hombres con la camisa remangada<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es la vida del mar<\/p>\n<p>su ley marca las reglas hoy habr\u00e1 marejada<\/p>\n<p>el juez dicta sentencia<\/p>\n<p>impone arresto domiciliario<\/p>\n<p>en el muelle, al amparo de su lecho, reposa la flota hu\u00e9rfana.<\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>STEREOVAC | EL SABOR AMARGO DEL MAR<\/strong><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-4106 size-large\" src=\"http:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/IMG_4843-1024x753.jpg\" alt=\"IMG_4843\" width=\"950\" height=\"699\" srcset=\"https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/IMG_4843-1024x753.jpg 1024w, https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/IMG_4843-300x221.jpg 300w, https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/IMG_4843-768x565.jpg 768w, https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/IMG_4843-950x698.jpg 950w\" sizes=\"auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>El sabor amargo del mar<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Suenan \u00a0campanas en la noche fr\u00eda.<\/p>\n<p>La triste sinfon\u00eda anuncia ruina.<\/p>\n<p>La fuerte ventisca<\/p>\n<p>revuelve las olas<\/p>\n<p>en una espuma negra<\/p>\n<p>De roja corona<\/p>\n<p>Y a nadie le gusta el sabor<\/p>\n<p>Amargo del mar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Suenan campanas en la noche fr\u00eda.<\/p>\n<p>Se agotan sus fuerzas, esperando el d\u00eda<\/p>\n<p>contra la tormenta<\/p>\n<p>buscando salvaci\u00f3n<\/p>\n<p>escupe mil muertos<\/p>\n<p>la desesperaci\u00f3n<\/p>\n<p>Y a nadie le gusta el sabor<\/p>\n<p>Amargo del mar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Suenan campanas en la noche fr\u00eda.<\/p>\n<p>En el silencio al romper el d\u00eda<\/p>\n<p>Corre una mujer<\/p>\n<p>las calles vac\u00edas<\/p>\n<p>ventanas se abren<\/p>\n<p>como bocas que gritan.<\/p>\n<p>Y a nadie le gusta el sabor<\/p>\n<p>Amargo del mar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Suenan campanas en la noche fr\u00eda<\/p>\n<p>Una loter\u00eda macabra te premia con un nombre<\/p>\n<p>y un vac\u00edo en las manos<\/p>\n<p>y la esperanza traicionada<\/p>\n<p>s\u00f3lo espera que la p\u00e9rfida mujer<\/p>\n<p>devuelva el cuerpo del hijo<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-3887 size-large\" src=\"http:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/2-EL-MUELLE-IMPRESIONES-LITERARIAS-1024x413.jpg\" alt=\"2-EL MUELLE - IMPRESIONES LITERARIAS\" width=\"950\" height=\"383\" srcset=\"https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/2-EL-MUELLE-IMPRESIONES-LITERARIAS-1024x413.jpg 1024w, https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/2-EL-MUELLE-IMPRESIONES-LITERARIAS-300x121.jpg 300w, https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/2-EL-MUELLE-IMPRESIONES-LITERARIAS-768x310.jpg 768w, https:\/\/gallerabernal.es\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/2-EL-MUELLE-IMPRESIONES-LITERARIAS-950x383.jpg 950w\" sizes=\"auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MERCEDES M\u00c1RQUEZ BERNAL | HISTORIAS DE VIDA Y MUELLE I &#8211; La proyecci\u00f3n Hubo un tiempo donde el muelle era el paseo mar\u00edtimo del pueblo, su espig\u00f3n delimitaba el puerto pesquero frente al mar abierto. Uno pod\u00eda caminar entre redes, sec\u00e1ndose al sol con el resto de escamas y algas a\u00fan pegadas a sus hilos, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4316,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[43,1],"tags":[48],"class_list":["post-4179","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-muelle","category-sin-categoria","tag-elmuelle"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/gallerabernal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4179","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/gallerabernal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/gallerabernal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gallerabernal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gallerabernal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4179"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/gallerabernal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4179\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4315,"href":"https:\/\/gallerabernal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4179\/revisions\/4315"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gallerabernal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4316"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/gallerabernal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4179"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/gallerabernal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4179"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/gallerabernal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4179"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}